El futuro se ha vuelto complicado

August 6th, 2007

Eso piensa William Gibson en este artículo.

William es un escritor que me hizo pensar y me enseñó que el futuro y la tecnología podían ser mucho más que cohetes volando hacia planetas llenos de seres extraños. El futuro de Gibson es un futuro en el que la Tierra es lo suficientemente compleja y difícil como para preocuparse por el espacio. Es un futuro donde la Tierra es pequeña y el ciberespacio tan grande que no tiene sentido salir afuera.

Su última novela (publicada) «Pattern Matching», «Reconocimiento de patrones» en castellano, ya no se ambientaba en ese futuro tan desafiante, sino en un presente tangible y que casi podías tocar.

Neal Stephenson hizo algo parecido con «Criptonomicón», alejándose del futuro alocado y cibernético de «Snow Crash» o el deslumbrante y apasionante «La era del diamante, manual ilustrado para jovencitas» del que ya se está rodando una miniserie de 2 capítulos producida por George Clooney.

Es un fenómeno curioso que te hace pensar. Los creativos ya no saben que imaginar. No será ni la primera ni la última vez que una crisis de este tipo acontece, quien sabe si nos estamos acercando a una nueva Edad Media esperando un nuevo Renacimiento.

«The Economist» y «Harvard Business Review»

August 4th, 2007

Estoy subscrito a ambas publicaciones. Personalmente me parecen la mejor inversión que he hecho en mi vida. Recibo información del exterior supuestamente seria y contrastada. En nuestro país, España, todos los medios emiten las mismas noticias, es como si viviésemos en una burbuja.

Hay quien dice que estoy «americanizado» y en ciertos aspectos espero que así sea. Aquí nadie discute las noticas, todo se toma de forma persona y el 99% de lo que recibimos proviene de y para España.

Y, querido lector/a, España es un país muy pequeño y bastante insignificante. Sí, se que es una afirmación muy dura, pero es real como la vida misma. Y ¡no!, no soy pesimista ni anti-español. Simplemente constanto el hecho de que demográficamente España es pequeña (40 y pico millones de habitantes) y económicamente también lo es.

No solo eso, sino que además económicamente somos un desastre. Importamos casi toda la energía que consumimos, lo que nos hace muy sensibles (pero que MUY MUY sensibles) a los desbarajustes que se produzcan en los mercados energéticos mundiales.

¿Y qué cobertura dan nuestros medios a esos mercados? ¡Nula! es simplemente ridículo. Aquí son los gobiernos con sus medidas (jajaja, permíteme que me ría) los que deciden nuestros ciclos económicos, no la entrada en el euro, la subida del petróleo o problemas exteriores.

La gente sigue pensando que España es independiente del resto del planeta. Que gran error.

Por eso leo estas dos revistas. «The Economist» da un repaso a todo el planeta, preocupándose por como le va a cada nación y por las grandes empresas. «Harvard Business Review» se ocupa de difundir sistemas de gestión y administración de empresas salidos de las mejores universidades.

«The Economist» me mantiene informado de los sucesos que pueden llegar a afectarme mientras que «Harvard Business Review» me permite aprender y contrastar técnicas que tardarán años (o probablemente décadas) en ser aplicadas realmente en España.

Porque con los años he constatado algo. Las revoluciones, o simplemente las modas,  tardan entre 2 y 5 años en llegar a España.

Aún recuerdo como un amigo suizo llegó al instituto en que estudiaba en 1995 con unos pantalones que acababan por debajo de las rodillas. Todo el mundo se rió de él, mientras que él se defendía diciendo que estaban de moda en Suiza por aquel entonces. Cuando ví como esos pantalones, piratas los llaman ahora, aparecieron por doquier en España fue un mazazo para mí. No tanto porque fuesen de mi gusto o no sino porque la advertencia de mi amigo fue como una profecía de Nostradamus que se hizo realidad.

Trataré de escribir resúmenes de los artículos más interesantes que lea en ambas revistas, puesto que la mayoría de esos artículos jamás se traducirán al castellano.

Moraleja: aprende inglés y accede a un par de medios exteriores a España para intentar mantenerte al día. Verás que bien te lo pasas cuando hagas uso de una información a la que el resto de la gente no tendrá acceso hasta dentro de unos meses … ¡o años!

La guerra del «Stuff»

August 4th, 2007

Paul Graham, uno de mis autores preferidos, ha publicado un nuevo artículo sobre lo que da en llamar «stuff» que puedes leer aquí.

Básicamente dice que, a día de hoy tener cosas (stuff en inglés) es algo tan normal como comer todos los días. De hecho la sociedad nos permite tener tantas cosas que, de nuevo como respecto a la comida, acabamos teniendo más de lo que necesitamos y eso nos perjudica.

estanteria.jpg

Al igual que la comida ahora es tan accesible que es más probable morir por comer demasiado que hacerlo por no comer, ahora hay tantas cosas baratas y de baja calidad que es posible acabar con una casa llena de cacharros innecesarios que no queremos para nada. Y todos esos cacharros representan un lastre en nuestra vida. Ahora necesitamos casas más grandes con más armarios.

Para Paul esto no es más que un problema, en el ensayo aboga por tener tan poco como sea posible. Pero no te confundas, ¡Paul es rico! No es una persona pobre quien habla.

Como respuesta a este ensayo han surgido muchos post en weblogs como réplica, me ha llamado la atención el post de Martt Maroon que viene a decir que tener tantas cosas es algo saludable, ¡incluso normal! En su post «In defense of stuff» dice que el comprar cacharros es lo que le hace levantarse cada mañana para ponerse a trabajar, para hacer web tras web en busca de conseguir un poco más de dinero.

Sinceramente no se como posicionarme. Las personas caóticas suelen ser poco ordenadas y tener gran cantidad de cosas que en muchas ocasiones nunca usan.

Yo soy un fanático de la compra de libros. Compro muchos libros, más o menos uno o dos por semana. Algunos los leo, otros los leo a medias y otros pueden pasar meses en mis estanterías cogiendo polvo. Pero aún así no me deshago de ellos, porque en numerosas ocasiones una idea o un pensamiento que ha surgido en mi cabeza leyendo uno de esos libros se ha convertido en una cantidad de dinero superior a la del valor del libro.

30 € invertidos en un libro que te permite resolver un problema cotidiano es el precio más barato que he encontrado jamás. El otro recurso que empleo en esos libros, y que es más valioso que el dinero, es el tiempo y de nuevo consiguo ahorrar tiempo gracias a ideas que han surgido de esos libros.

¿Debería deshacerme de toda mi «stuff»? ¡Jamás! entre otras cosas porque forma parte de mí, necesito esos libros. ¿Es materialismo? No lo creo, es como decir que aprender y conservar tus apuntes es materialismo. Jamás he escuchado a nadie decir que tener demasiados libros es ser materialista.

¿Por qué nadie dice que sea materialismo tener demasiados libros? Es otra de esas hipocresías de nuestra sociedad. Es materialismo tener un Ferrari e ir por ahí fardando pero no lo es tener una biblioteca con 1000 libros y decirlo.

Esto nos lleva por un derrotero en el que no había pensado cuando comencé a escribir este ensayo. ¿Qué es el materialismo? Al parecer el materialismo no tiene que ver con los objetos sino con quien los posee. Tener Ferraris es malo, tener libros o cuadros no es malo. ¿Es la persona la que encarna el materialismo? ¿Cómo decidimos quien es materialista?